evento per 26 commensali

 

di Paola Berselli e Stefano Pasquini
con Paola Berselli, Maurizio Ferraresi, Stefano Pasquini
TEATRO DELLE ARIETTE - 2000


 

CRÍTICA DE TEATRO

Que no nos falte el pan nuestro de cada día
ANTONIO ARCO 19/11/2009  
 

Obra:Teatro da mangiare?
Idea original y creación: Stefano Pasquini y Paola Berselli.
Intérpretes: Stefano Pasquini, Paola Berselli y Maurizio Ferraresi.
Vestuario, iluminación y sonido: Teatro delle Ariette.
Producción: Teatro delle Ariette-Festival Volterrateatro (Italia).
Representación: L'Escorxador (Centro de Cultura Contemporánea de Elche). Martes, 17 de noviembre de 2009.
Calificación: Excelente.

 

Qué gozada de cena a la italiana, lágrimas como puños incluidas, la que te ofrecen generosamente, para que te emociones, te diviertas, te cuestiones tu puñetera vida y te reconcilies con la mirada de los otros -tan perdidos en estos malos tiempos como tú-, ofrecen los actores-agricultores Stefano Pasquini, Paola Berselli y Maurizio Ferraresi en su espectáculo-festín Teatro da Mangiare?, con el que la compañía Teatro delle Ariette lleva años recorriendo Europa y dejando boquiabiertos a los privilegiados comensales con su teatro de lo invisible, listo para aniquilar fronteras. Ahora han llegado al escenario de L'Escorxador de Elche y han preparado una cena, cuyo alimento recorre vigoroso estómago, corazón y cerebro, que ya no podrán olvidar los veintiséis invitados-espectadores que se sentaron alrededor de la mesa servida, con sumo esmero, por este trío de amantes del teatro y de la naturaleza, granjeros, ganaderos, payasos, sanadores de almas, revolucionarios en su visión nulamente economicista del mundo y de las relaciones humanas, y perfectos anfitriones, precisamente ahora que todos necesitamos que nos cuiden un poco en mitad de nuestros desvelos y zozobras.

 

Un momento de la representación, el martes en el L'Escorxador de Elche. SERGIO PEÑA Stefano, Paola y Maurizio llevan horas preparándolo todo, para que la cena resulte un éxito, cuando el público expectante toma asiento acomodándose en la alargada mesa de aspecto familiar que es, a la vez, arca de Noé para almas heridas, pista de circo, balcón sobre la vida que florece, valle de lágrimas, patio de vecinos, y laboratorio de sensaciones, nostalgias, tristeza, añoranza, ternura y deseos de comerse crudo un nuevo mundo que nunca llegará, pero cuya imagen guía los pasos de quienes aún tienen fuerzas, aunque sean remotas, para la esperanza, que con vino tinto sabe aún mejor.

 

Una cena ecológica, con la mayoría de productos traídos de la finca de Castello di Serravalle, a treinta kilómetros de Bolonia, donde en el otoño de 1989 se desterraron del mundo de las prisas y los dividendos Stefano y Paola, creadores de una compañía teatral, fuera de toda convención, que es un milagro y un bocado exquisito, sencillamente apetecible y saludable.

 

Utopías

 

Teatro del alma, teatro que atrapa al espectador en una tela de araña que se adhiere a la piel y a los párpados, y que va tejiendo un estado de ánimo que traslada al público a su infancia, a sus primeros amores, a sus utopías canceladas, a sus fracasos y a la pérdida de los seres queridos; porque a esta cena, que es una especie de Última Cena teatral de altísimo voltaje sensorial y emocional, terminan acudiendo también los muertos nunca olvidados de cada uno de los asistentes. Una cena de vivos y muertos, una cena en la que se mastica por momentos «un silencio infinito, empapado de una inmovilidad mojada, perfumada de hongos y de almizcle»; una cena con verduras, con quesos y salami -elaborado por el padre de Stefano-, con tortilla y unos tagliatelle cocinados en directo, por momentos bajo la sola luz de unas velas, que encierran en sí mismos todo el gusto por la vida sin prisas, más sabia y menos histérica. Una cena cuyo pan hermana a los presentes, los convierte en niños y en ancianos; un pan creado con el trigo cosechado por los anfitriones, molido en un impagable molino de agua y servido con sencillez y eficacia. Y eso es el teatro, señoras y señores: el pan nuestro de cada día...